El nervio que no era tan vago

Seguramente hayas leído alguna vez sobre la conexión entre el cerebro y el intestino (eje intestino-cerebro), o el nervio vago y su relación con nuestros problemas intestinales. Por eso, quiero explicártelo bien aquí para que veas la importancia que tiene:

Se llama nervio neumogástrico y tiene un gran recorrido en nuestro cuerpo, conectando directamente el cráneo con el colon. Además, sus ramificaciones nerviosas pasan por la garganta, los pulmones, el corazón y los órganos digestivos… Interesante, ¿verdad?

Aparte de enviar información del cerebro hacia todos esos órganos, también lo hace al revés, indicándole al cerebro en qué estado está cada uno de ellos.

Además, el Sistema Nervioso Autónomo es el sistema que se encarga de todo lo involuntario de nuestro cuerpo, y se compone de tres sistemas: el simpático, el parasimpático y el entérico.

El primero pone en alerta nuestro cuerpo ante una situación de peligro y nos activa, mientras que el parasimpático tiene el efecto contrario, devuelve al cuerpo a su ritmo habitual y lo relaja. Del sistema entérico hablaré en otro post.

Pues el nervio vago es el componente principal del sistema nervioso parasimpático, así que es el que nos tiene que tranquilizar tras una situación de estrés. Si no lo consigue, el cuerpo continuará en estado de alerta, generando cortisol y provocando así, inflamación crónica en nuestro cerebro e intestino, con todo lo que implica: disbiosis, sistema inmune debilitado…

Por tanto, podríamos decir que controla también nuestra inflamación.

El resto de funciones son, entre otras:

  • Regula el ritmo cardiaco
  • Mantiene nuestra respiración
  • Hace intercambio de sustancias químicas en nuestro organismo (como la serotonina, por ejemplo)
  • Es el responsable de nuestra digestión
  • Regula el sueño
  • Se le llama nervio de la compasión ya que es el que te hace sentir en el pecho la sensación de calor o estremecimiento cuando nos conmueve algo
  • Es el que da el instinto, que es una conducta innata e inconsciente que se transmite desde el cerebro a través de este nervio

Y la alimentación de nuevo, es clave, ya que la microbiota intestinal podrá obtener unas sustancias químicas u otras de lo que comes, y eso hará que el nervio vago pueda transportarlas hacia el cerebro y activar ciertas zonas de él que te hagan sentir de una forma u otra. Es decir, lo que sentimos está directamente relacionado con lo que comemos por el nervio vago.

Pero si no funciona bien, como comentaba anteriormente, no nos hará calmarnos y volver al estado original, que es una de sus funciones principales. En este caso, se han descubierto algunas técnicas que pueden ayudarte a activarlo:

  • Respira profunda y relajadamente, la respiración diafragmática y consciente es perfecta
  • La exposición periódica al frío es uno de los métodos más efectivos. Una vez termines de ducharte, deja que corra el agua fría sobre tu cabeza, esto te alterará la respiración por el choque pero lo fundamental es el control de la respiración
  • Practica yoga, pilates, mindfulness… que se centran en la respiración y te ayudarán a regularla
  • Duerme preferiblemente sobre el lado derecho porque es más fácil que las vías respiratorias permanezcan abiertas para el control de la respiración.

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