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Mi opinión sobre el libro Intolerancia a la Fructosa

Sonia González y M. Pilar Gómez. (2020). INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA. Combatirla sin déficits con una dieta equilibrada. Lectio Ediciones.

Lo primero de todo, quiero agradecer desde aquí a la editorial que confió en mi criterio y me envió el libro para que lo leyera. Sintiendo mucho el retraso tras varias mudanzas y líos varios, por fin, 3 años más tarde, escribo mi opinión.

La verdad es que el libro me ha sorprendido gratamente, es muy completo y todo está muy bien explicado. En él, las autoras se ponen en el papel de la persona recién diagnosticada y hacen un repaso completo de situaciones que se puede encontrar, conceptos que necesitará para gestionarlas y posibles soluciones que le ayudarán.

Coincido con ellas en cómo lo abordan ya que es muy parecido a lo que hago yo, parten de la ciencia:  cómo funciona nuestro sistema digestivo, qué ocurre en el cuerpo cuando se tiene esta intolerancia, distinguen entre los distintos tipos de azúcares y cómo se absorben, etc., hasta llegar a la parte más emocional (estrés crónico, estados de ánimo…).

Me ha gustado también que hablen sobre la microbiota intestinal, un tema que no era tan conocido por aquel entonces entre las personas diagnosticadas, e incluso sobre la histamina. Soy una apasionada de la microbiota, así que ¡MARAVILLOSO!

Tras todo esto, describen cómo seguir una dieta Fodmap dividida en varias fases, dan indicaciones sobre cómo leer etiquetas con esta intolerancia y finalmente, añaden un montón de recetas deliciosas y fáciles de hacer.

Tengo que decir aquí que, según mi experiencia, la dieta Fodmap no es suficiente para la mayoría de casos, y realizar una reintroducción sin haber investigado más a fondo el diagnóstico no da buenos resultados, además de que es necesario que sea supervisada por un profesional (como ellas también indican en el libro).

En conclusión, muy buena lectura para tener más conocimientos sobre nuestro cuerpo y la intolerancia a la fructosa. Y ya sabéis, las decisiones que tomamos (sobre nuestra alimentación, sobre nuestra actitud antes las cosas…), afectan directamente a nuestra microbiota y al cuerpo, en general.

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