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Una de mis experiencias con el estrés

Aunque en la teoría lo podemos tener claro, no somos conscientes de lo que nos influye el estrés en el día a día. Nos dejamos llevar por todas las tareas importantes y obligatorias que tenemos que hacer (o que nosotros nos ponemos) y cuando el cuerpo ya no puede más con ese ritmo, nos habla de golpe y fuerte.

Pero realmente, el cuerpo nos habla a diario de forma más leve, con pequeñas cosas: un dolor de cabeza, una reacción puntual en la piel… Y nosotros en nuestra rueda de quehaceres somos incapaces de verlo.

Por eso, me gustaría dejarte aquí una reflexión que escribí hace años (cuando todavía trabajaba por cuenta ajena a la vez que era autónoma con Amali), porque gracias a tenerlo escrito, lo puedo recordar y tener presente siempre:

» Este verano me caí al bajar un escalón que no había visto y, de repente, me encontré con una operación de tobillo importante y muchos meses por delante de recuperación.

Había llevado un curso bastante duro con mil cosas que hacer y agobios varios, y sabía que estaba estresada, pero no podía dejar nada y tenía que terminar lo que estaba haciendo antes de verano (error).

De esa forma, aunque comía como siempre, cada dos por tres tenía inflamación, me dolía la tripa… síntomas que hacía tiempo que no tenía y que, además, me estaban pasando con alimentos que sabía que toleraba.

Sin embargo, tras la operación, paré de golpe y empecé a vivir tranquilamente. Tenía que estar todo el día sentada, así que aparte de trabajar con más calma, decidí leer, ver series, recibir visitas de amigos y familiares, etc y empecé a encontrarme muy bien del intestino. Tanto, que me aventuré a reintroducir frutas y verduras de la lista FODMAP que había dejado en pausa. Para mi felicidad, las toleré perfectamente.

Sí, estos 4 meses mi variedad de comida ha aumentado, mi digestión ha vuelto a ser buena, y todo ha funcionado como debería funcionar, porque no había estrés. «

Esto también lo he visto en mis pacientes en algunas ocasiones, piensan que padecen alguna enfermedad más o que están haciendo algo mal porque no toleran nada, pero la razón principal suele ser ésta, el estrés y su influencia directa sobre la salud intestinal y, por tanto, sobre la general.

Así que te animo totalmente a aprender a controlarlo, a encontrar tus momentos de tranquilidad cada día y a valorar tu bienestar con técnicas como el mindfulness, por ejemplo, que aplico en mis sesiones de coaching nutricional.

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