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Los fructanos

Quizás es la primera vez que oyes hablar de ellos, o a lo mejor no, pero quería dedicarles un post para resolver las dudas que suelen surgir.

Los fructanos son uniones de moléculas de fructosa (en ocasiones, con una molécula de glucosa en el extremo), que forman parte de ciertas plantas.

Dentro de este amplio grupo, se encuentran los fructooligosacáridos (de 2 a 10 unidades de fructosa), también llamados en ocasiones oligofructosa, y la inulina (más de 10 unidades de fructosa).

Se encuentran en el centeno, el trigo, la cebolla, el puerro, los guisantes, los espárragos, la alcachofa, el agave, etc.

El cuerpo humano no puede digerir estas sustancias, de forma que llegan al intestino grueso sin haber sufrido modificaciones, y allí las bacterias las fermentan. Por ello se consideran fibra alimentaria (fibra soluble) y se les atribuyen muchos beneficios, como por ejemplo que estimulan a las bacterias productoras de butirato a crearlo, y esta sustancia es muy beneficiosa para la salud intestinal ya que tiene un efecto antiinflamatorio.

Sin embargo, en el caso de un desequilibrio en la microbiota intestinal (intolerancia a la fructosa, sobrecrecimiento bacteriano, etc) generan inflamación, provocan síntomas y hay que restringir su consumo, obteniendo el butirato de otros alimentos que no los contengan. De hecho, son uno de los grupos de alimentos que evita la dieta FODMAP.

Dependiendo del diagnóstico y la fase en la que se esté posteriormente, los fructanos se irán introduciendo poco a poco de nuevo para probar tolerancia individual, aunque habrá casos en los que algunos de ellos, como la cebolla, sea mejor evitarlos siempre.

¿Te suenan esos alimentos? ¿Los tienes restringidos?

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